Unas curiosas primarias de derecha en Chile
El día de hoy, domingo 18 de julio, la coalición centroderechista Chile Vamos (la misma que llevó a Sebastián Piñera a la presidencia en el 2017) elegirá a su abanderado para las elecciones presidenciales de este año.
No debería sorprender a nadie que, en el contexto actual, cualquier político que pretenda llegar al Palacio de la Moneda se aleje en lo posible de la imagen del actual mandatario. Gobernante por segunda vez, ha tenido mayores dificultades en esta ocasión, enfrentando una crisis social inédita en uno de los países con mayor calidad de vida de Latinoamérica. Sean justificadas o no en su totalidad las causas del estallido y los medios empleados, la realidad es que la ya debilitada imagen del presidente cayó a mínimos índices históricos. Con este trasfondo, lógicamente colocarse a favor de la gestión de Piñera representa un suicidio político; sin embargo, en esta extraña primaria de "derecha", ha ocurrido algo más llamativo, que--incluso--podría considerarse un insulto a los votantes del sector: la renuncia a ideales originales de la centroderecha. Analicemos cada caso con los cuatro candidatos postulantes.
Los Candidatos
Joaquín Lavín

Probablemente estemos hablando del mejor ejemplo de oportunismo político: Joaquín Lavín, candidato por la Unión Demócrata Independiente, UDI (mayor representante de la centroderecha en Chile), se ha autodenominado socialdemócrata, una versión moderada del socialismo que podemos ubicar en la centroizquierda. Es un hombre con amplia trayectoria, pues ha postulado a la presidencia en varias ocasiones (obteniendo buenos resultados) y, si somos justos, siempre hizo énfasis en la necesidad de invertir en temas sociales. A pesar de ello, su pose como socialdemócrata es claramente un intento desesperado de venderse como el candidato de la unidad, para llegar a la presidencia.
Las razones que podemos destacar que indican una postura fingida son su visión conservadora en lo social y su obra literaria Chile: La Revolución Silenciosa, en donde alaba las políticas económicas de Pinochet. Se debe resaltar que Lavín lidera la intención de voto en las primarias, y es uno de los únicos precandidatos con opciones reales de ganar la presidencia.
Sebastián Sichel
Al inicio de la campaña, se creía que Lavín ganaría con comodidad esta primaria, pero en la recta final, Sichel ha acortado distancias, colocándose incluso en un empate técnico en algunas encuestas. Sebastián Sichel es el outsider de la contienda; no pertenece a ningún partido político de la coalición (independiente) y se define políticamente de centro. Su mayor caudal se encuentra en el voto joven y aquellos que no simpatizan con la coalición.
Es criticado por su pasado político, pues fue bacheletista, pero viró posteriormente a favor de Piñera. Se considera el candidato de las élites, y se cree que es el favorito de Sebastián Piñera. Ideológicamente propone una economía verde y una agenda progresista.
Mario Desbordes e Ignacio Briones
Ambos candidatos poseen nulas posibilidades de triunfo. Proponen un liberalismo económico, con énfasis en lo social, y así como Sichel, una agenda progresista.
Las Encuestas
- Joaquín Lavín: 44,0%
- Sebastián Sichel: 34,6%
- Mario Desbordes: 12,7%
- Ignacio Briones: 8,7%
La participación: lo que preocupa a la coalición
Una alta participación en una primaria suele ser un buen augurio para el futuro, aunque Chile Vamos enfrenta varios obstáculos: un bajo interés general por la coalición oficialista, una fecha de votación que coincide con viajes vacacionales, y por último, el hecho de que varios votantes de derecha sufragarán en las primarias de Apruebo Dignidad (izquierda, realizadas el mismo día) para evitar una eventual victoria del comunista Daniel Jadue.
Conclusión
Estamos frente a unas primarias con un final abierto, en donde se juega también el futuro de la centroderecha. Lamentablemente, la población elegirá más que a un representante de la derecha, a un personaje moderado que solamente dejará un vacío que debió rellenar. ¿Quién llenará el vacío de la derecha? José Antonio Kast, precandidato presidencial (y excandidato en el 2017), que sostiene ideas conservadoras y liberales sólidas, sin caer en extremismos. Pensemos por un momento que el caso de Lavín no es una estrategia política, y que es--verdaderamente--socialdemócrata. ¿No vulnera eso los estatutos internos de la UDI? Y en caso de ser una pose (como se cree que es) ¿Es aceptable que, independientemente del contexto, se le niegue al votante de derecha tener una opción que realmente lo represente? La misma cuestión se repite con los candidatos restantes. Y tú, ¿qué opinas de estas primarias? Espero tus comentarios.
Hasta luego.




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